IDENTIDAD PROFESIONAL

Dentro de nosotros conviven la autoimagen de la memoria y la de la conciencia, y ambas se complementan

identidad autoimagen

Dependiendo de con qué autoimagen se enfoque una persona, se estará identificando con lo que hace, mediante el proceso de la memoria, o con lo que es, a través de la conciencia. Por este motivo, a la hora de evolucionar como profesional, es indispensable vivir un intenso proceso de autoconocimiento, para descubrir las dos autoimágenes que integran la percepción que tenemos de nosotros mismos.

La primera autoimagen, la de la memoria, la percibimos desde el momento en que nos vemos y sentimos como una persona individual. Cuando somos pequeños y empezamos a mirarnos al espejo, comenzamos a construir una incompleta idea de nosotros mismos, que se va reforzando con nuestras creencias, nuestras actitudes y aptitudes y, por supuesto, con las circunstancias de la familia, la sociedad y el entorno en el que vivimos.

La memoria nos liga al pasado, la conciencia nos vincula al presente

La autoimagen de la memoria nos permite convivir en una sociedad que conoce nuestra maravillosa historia, a modo de antecedentes: nuestra trayectoria, nuestras circunstancias, nuestros éxitos, nuestros fracasos…

Por otro lado, la autoimagen de la conciencia nos permite vernos en el momento presente, aquí y ahora, percibiendo una identidad que nos muestra los valores, los recursos y nuestros deseos más profundos. A veces se produce una incoherencia entre las dos autoimágenes, lo cual puede provocar mucha frustración.

La autoimagen está en constante transformación

Una de las características de la autoimagen es su temporalidad y variabilidad. Dependiendo de las etapas de la vida por las que pasamos, vamos generando una autoimagen diferente.

Por ejemplo, no es la misma percepción la de una persona a los 18 años, cuando se decide a estudiar una carrera, que a los 40 años, cuando ya lleva un tiempo trabajando y su situación profesional y familiar ha cambiado. Es muy posible que, incluso, dicha persona luzca un título con el que no se sienta identificada.

La conciencia aporta un sentido de trascendencia

Los intereses, las expectativas, la estabilidad y los criterios de satisfacción y bienestar, afortunadamente, se transforman a lo largo del tiempo. Son una serie de factores que provocan conflictos que tenemos que gestionar, en principio, conociéndonos en profundidad. Y es que somos nosotros mismos los protagonistas de los cambios. La memoria paraliza nuestra evolución profesional; y la conciencia nos renueva, nos impulsa a la transformación.

Puedes tener un título en finanzas y estar trabajando en una reconocida empresa, pero a lo mejor no te sientes realizado, o tu puesto de directivo no le da sentido a tu vida profesional, o tu dependencia horaria del trabajo, a la que tan aferrado estabas, de repente sientes que te hace perder tu calidad de vida personal.

Miedos, ego y justificaciones que nos impiden la transformación

La autoimagen de la memoria se está identificando con el pasado, pero la de la conciencia está conectando con tu talento más genuino y con tus necesidades actuales. Se trata de un impulso que te emociona con el solo hecho de imaginar lo que te gustaría hacer con lo que eres.

Entre el juego de la memoria y la conciencia, surgen diversos conflictos y discrepancias, existen miedos, autoengaños… Puede ser una forma de dejar pasar la vida, sin centrarnos en lo que realmente queremos hacer con nosotros mismos.

Pero también puede ser un gran reto personal y profesional, si somos capaces de mirar nuestro interior, analizar a fondo nuestra autoimagen en el mundo de la memoria y la conciencia, materializar lo que sentimos, definir nuestra identidad profesional y prepararnos de lleno para conseguir nuestros objetivos reales.

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